La espina bífida no solo representa un reto médico… es una realidad compleja para cientos de familias.
El 45% de estos pacientes fallece.
El 25% enfrenta situaciones de maltrato.
Y muchos más viven entre dificultades económicas, desgaste emocional y barreras físicas: niñas y niños que no pueden caminar, que no controlan sus esfínteres o que presentan complicaciones neurológicas.
Pero hay historias que demuestran que sí se puede cambiar esta realidad.
Gracias a la Clínica Integral de Disrafismo Espinal, hoy las cosas son distintas. Un modelo donde, en una sola cita, diferentes especialistas atienden de manera coordinada a cada paciente. Un modelo que reduce costos, evita traslados innecesarios y, sobre todo, brinda atención digna e integral.
Los resultados hablan por sí solos:
Hoy, el 70% de las y los pacientes ha dejado el pañal.
Y más del 50% ha logrado caminar.
Esto no es casualidad… es el resultado de una visión.
Felicito profundamente al doctor Agustín Calderón Pérez, por su trayectoria, pero sobre todo por su compromiso con la infancia. Su formación en instituciones de gran prestigio y su liderazgo en el Hospital Infantil de Morelia “Eva Sámano de López Mateos” han hecho posible un modelo que transforma vidas.
Porque la medicina no solo debe atender enfermedades… debe generar esperanza, dignidad y oportunidades de vida.
Hoy reconocemos no solo a un gran médico, sino a una visión que está cambiando el destino de muchas niñas y niños.
